
Esta solución es inaceptable para el calendario judío ya que, en la Torá, El Creador ordenó comenzar casa mes con la aparición de la luna nueva.
El calendario musulmán resuelve el problema de la manera opuesta. Los meses son de 29 o 30 días, y cada uno comienza con la luna nueva, pero no tiene conexión con las estaciones. Un mes que coincide un año con el verano, coincidirá con la primavera pocos años después, luego con el invierno y finalmente, después de 33 años, habrá de coincidir nuevamente con el verano. Además, para ese tiempo, no habrán contado 33 sino 34 años en su calendario. Es decir, no solamente no corresponden los meses con las estaciones, sino que tampoco corresponde un periodo de tiempo del calendario musulmán con el mismo periodo de tiempo medido en años solares.
El calendario musulmán resuelve el problema de la manera opuesta. Los meses son de 29 o 30 días, y cada uno comienza con la luna nueva, pero no tiene conexión con las estaciones. Un mes que coincide un año con el verano, coincidirá con la primavera pocos años después, luego con el invierno y finalmente, después de 33 años, habrá de coincidir nuevamente con el verano. Además, para ese tiempo, no habrán contado 33 sino 34 años en su calendario. Es decir, no solamente no corresponden los meses con las estaciones, sino que tampoco corresponde un periodo de tiempo del calendario musulmán con el mismo periodo de tiempo medido en años solares.
Este sistema también es inadmisible para el calendario judío porque la Torá indica que las festividades deben coincidir con su estación correspondiente. Otra vez aquí la festividad de Pesaj, la Fiesta de la primavera, no necesariamente coincidirá con la estación determinada.
La forma en que el calendario judío corrige este desfase es bastante simple. Si, de acuerdo con los cálculos, notamos que la festividad de Pesaj llegará demasiado temprano, simplemente la posponemos un mes. Agregamos un mes extra antes del mes de nisán y lo llamamos adar sheiní – segundo adar -. El día que hubiera sido el primero de nisán se convierte en el primer día del segundo adar y no comenzamos nisán sino hasta la próxima luna nueva. Esto da lugar a un año de trece meses contando el mes agregado o año bisiesto. De este modo, combinando años regulares o simples (peshutá) con años bisiestos o embolismales (meuveret) cada dos o tres años, somos capaces de mantener nuestro calendario sincronizado con el Sol, a diferencia del calendario musulmán, y nuestros meses continúan coincidiendo con el ciclo de la Luna, a diferencia de los meses del calendario romano.
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EL CALENDARIO CABALISTICO Ben Itzjak Ed. EDAF (www.clubhebreodellibro.com)
Sabe? hay algo que no puedo dejar de hacer, y la costumbre la tengo porque soy contribuyente en mexico, y todo aquello que digo o haga tengo que respaldarlo en la ley, en la ley de impuestos, pues ese es mi trabajo..Aqui usted dice lo siguiente:
ResponderEliminar"Esta solución es inaceptable para el calendario judío ya que, en la Torá, El Creador ordenó comenzar casa mes con la aparición de la luna nueva"
Podria usted respaldar lo que dice? es decir, donde dice que El Eterno ordeno comenzar con luna nueva? POr favor si es tan amable, me ayudaria mucho sber esto, pues comprender mejor la Escritura..Gracia
Gloria Miriam