Existe la idea de que las palabras necesariamente mienten. Nunca podrán reconstruir la conciencia. El alfabeto hebreo comienza con las letras alef, bet, gimel y dalet. La primera letra, alef, representa el comienzo metafísico superior: su valor numérico es uno, aludiendo a la Unidad Superior. Está formada por una iud superior y una inferior unidas por una vav, la letra que unifica, y el valor numérico de estas tres es veintiséis, el mismo que el del Nombre Inefable de D´s. Hay muchos más secretos en la alef, pero lo que es revelador aquí es que es silenciosa. El conocimiento que todo lo engloba no tiene un sonido especifico.
Las siguientes tres letras, que representan el descenso hacia lo finito y tangible, son beit, guimel y dalet y cuya secuencia forma la palabra BeGueD, la palabra para vestimenta, la cubierta exterior del núcleo invisible. Sin embargo, lo maravilloso es que BeGueD, “vestimenta”, también significa “traición”. Las vestimentas pueden mentir, pueden tapar una identidad en vez de revelarla; ésa es su naturaleza. El núcleo silencioso no puede mentir, pero sus capas exteriores que tienen sonido y habla, si podrían expresar traición.
Fuente: Vivir Inspirado. Akiva Tatz