
"Un ticket para la vida eterna, por favor..."
En Pirke Avot (cap. 6, 15), dicen nuestros Sabios:
"D-os quiso otorgar merito a Israel, por lo cual les ofrecio la Torá y sus multiples Mitzvot (preceptos)".
Maimonides explica: gracias a esta multiplicidad de Mitzvot, tenemos una posibilidad mayor de observar al menos una de ellas a la perfección y con intencion pura y poder asi tener acceso a la vida eterna.
Efectivamente, nuestra labor consiste ante todo en rechazar el mal, por medio del cumplimiento de los mandamientos negativos "No harás"; luego, de dedicarnos al bien mediante la observancia de los mandamientos positivos "Harás". Asi cumplimos el versículo siguiente, conformandonos al orden indicado: "Apartate del mal y practica el bien" (Salmos 34, 15).
Tal es la base indispensable del Judaismo, la condicion necesaria; pero no es aun suficiente. Si queremos tener acceso a la eternidad, donde solo el bien y la verdad son soberanos, es preciso que tengamos a nuestro crédito al menos una Mitzva realizada con toda pureza, sin la menor traza de subordinacion al instinto del mal. Este acto, cumplido sin la sombra de una inclinacion personal, de un motivo subjetivo, sin una pizca de orgullo, sino con la intencion pura de cumplir con la Voluntad de nuestro Creador - este minuto de perfeccion es lo que nos une a la eternidad.
Tenemos que adquirir las fuerzas necesarias para rechazar el mal en nuestro seno, en todos sus aspectos, y de esta manera obtenemos el aceite puro que nos permitira encender en nosotros la luz eterna.
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