jueves, 14 de febrero de 2008

Parashat "Tetzave" (Parte I)

Fuente de Vida Eterna

"Ordena a los hijos de Israel de tomar aceite de oliva puro para alumbrar una luz eterna" (Shemot 27,20).

Tal como en el Templo, es la pureza de nuestros sentimientos al cumplir con los preceptos, la que puede alumbrar una luz eterna en el santuario humano que representamos.

Cuando el hombre fue creado, solo existia el bien en el. Despues de haber probado del fruto del arbol "del conocimiento del bien y del mal", el instinto del mal se intodujo en el y se mezclo al bien. Sin el instinto del mal, la vida hubiera sido ilimitada, pues el bien mismo es ilimitado y la verdad es eterna. Pero el mal se integro en el hombre; y el mal es sinonimo de falsedad - todo lo que falsifica la verdad. Como la falsedad no puede durar indefinidamente, la muerte tenia que resultar fozosamente, pues como la escencia de la vida en este mundo fue desde entonces la fusion del bien y del mal, la idea de la muerte ya estaba implicada.

El hombre, sometido asi a dos institntos contrarios, recibio la habilidad de rechazar el mal y transformarlos en bien. Tal es la fuerza que anima a la persona que torna en Teshuva, gracias a la cual puede rectificar su conducta. Su merito, dicen nuestros Sabios, es asi superior al del Justo quien recibio de sus padres la preparacion para combatir el mal y proseguir el camino que le trazaron.

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