
El Rambam en Hiljot Deot nos enseña que uno debe transitar el camino intermedio. Se refiere a que una persona debe alejarse de los extremos de las conductas e intentar una posición equilibrada. No debe ser derrochadora, pero tampoco tacaña, no debe ser propensa al enojo pero tampoco debe ser inconmovible, no debe ser cobarde, ni tampoco temeraria. Nos sugiere que para corregir una cualidad que no esté balanceada, es conveniente un entrenamiento esforzado hacia el extremo opuesto, hasta que por propio peso, la cualidad se instituya en el punto equidistante.
Me deja asombrada la sutileza del arte de vivir. Ya he intentado muchos caminos para controlar las malas cualidades: los trucos del mago, las muecas del payaso y los artilugios del malabarista. Lo que nunca se me había ocurrido era la técnica del equilibrista: Para no precipitarse al precipicio de las malas inclinaciones hay que mantenerse en el camino intermedio. Pues que empiece la función, un aplauso por favor.
...y el palo (o paraguas) del equilibrista es el saber que siempre, siempre estamos en presencia de H".
ResponderEliminarTe extrañábamos..........