viernes, 25 de junio de 2010
No dejes de regar, se puede secar… (un post de nuestra amiga Gegi)
viernes, 18 de junio de 2010
Instrucciones para subir una escalera

El otro día estaba escuchando una discusión entre mis hijos en la que el única estrategia de uno de ellos era simplemente repetir todo el tiempo "¿ma kesher? (¿cuál es la relación?)". Ya saben cómo es cuando uno está lavando los platos y no quiere involucrarse en una pelea infantil, que uno hace de cuenta que no pasa nada, y busca desviar la atención. Así que yo dejé que una cosa me llevase a la otra y que la cadena de asociación mental se libere (ayudada por el efecto emulsionante del detergente) pasando del "¿ma kesher" a "Mc Esher" y de allí al recuerdo de mi época universitaria, cuando en la clase de Morfología nos pidieron crear un stand de exposición y yo elegí representar una maqueta con las famosas escaleras imposibles de Mc. Esher.
Todavía el día de hoy sigo indignada ante la nota que recibí por un trabajo tan fantástico, así que no pude evitar volver a caer en una disertación imaginaria donde yo expongo una variedad impresionantes de argumentos que convencen al despiadado profesor cuya ocupación actual debe ser darle de comer a las palomas. Pero apenas noté a dónde ese peregrinaje de pensamientos me había llevado, primero me asusté de mi misma y después atrapé una idea espeluznante que se me cruzó en el mismo momento en el se me rompía un vaso de Ikea
¿Y si yo soy como mi stand de exposición? me pregunté espantada ¿si creo que voy subiendo pero en realidad siempre estoy en el mismo lugar? ¿Si cada impulso espiritual sólo me eleva por un instante para irse perdiendo con el tiempo? ¿si la inspiración se desliza en peldaños resbaladizos? ¿si al final de la escalera me doy cuenta de que estoy al pie?
Mientras recogía los vidrios rotos pensaba que si los escaladores se atan a una soga para no caer al vacío, yo debería atarme con más fuerza para mantenerme ante cada avance espiritual . Y menos Mc. Esher y más kesher, más kesher
viernes, 11 de junio de 2010
Disculpe, creo que es su turno
Todavía no entiendo las reglas de los turnos en Israel. Aquí acostumbran a pedirle al último de la cola que cuide el lugar, algo que en Argentina sería ridículo y desconsiderado. Por ejemplo, uno llega al banco, hace media hora de cola y justo antes de ser atendido, viene alguien e indica que ese puesto es suyo. O en los supermercados, la gente deja los carritos y va terminando de hacer las compras mientras el carrito le cuida el lugar en la línea de espera. Al principio yo intentaba defender mi posición con discursos que incluían muchas veces la palabra “injusto” pero con el tiempo me resigné a ese absurdo y en vez de protestar, ahora sólo dejo que la situación me saque de quicio.
Por eso el otro día empecé a ponerme nerviosa en la clínica cuando me di cuenta de que la señora que tenía un turno posterior al mío había subido última al ascensor, quedando yo en el fondo y ella a lado de la puerta.
No se si les dije que lo que muchas veces pasa es que aunque se tenga un turno a las 8, si la persona citada a las
No soy del tipo de personas que se pone a dar codazos para pasar, más bien soy del tipo que se pone a analizar por qué una situación tan intrascendente le preocupa tanto, y como al final, en esa sala de espera tuve mucho tiempo para pensar, llegué a la conclusión de que el problema que tengo con esa clase de injusticias tiene un solo origen.
Porque antes, mucho antes de los cuarenta minutos de caminata que hoy me separan del kotel, antes del I love Israel, cuando todavía andaba aturdida por Castaneda y Gurdjieff, aprendí la importancia de la presencia conciente y no hace falta que les explique a qué me refiero, porque por culpa de Chopra todos conocen la teoría de vivir aquí y ahora. Repito, aquí y ahora.
No me animo a decir que es un método traidor, no porque no lo crea, sino para evitar conflictos, así que lo que diré es que seguramente lo aprendí mal dejando que ese malentendido me llevase exactamente al lugar del que quería salir.
Porque de tanta presencia conciente ahora asumo que siempre es mi turno. Lo que yo creo, yo pienso y yo siento es lo único que existe. Pero eso está fuera de sintonía con la realidad, más bien es como si fuesen mundos paralelos. Si las cosas sólo pasan por uno, uno no pasa por las cosas.
Ir de adentro hacia afuera es ir a contramano. Aquí y ahora sólo tenemos que dejar lugar para que Hashem entre en nuestra vida y estar uno ocupando la puerta es como echarlo, porque Él sólo entra en donde lo invitan y les aseguro que apenas nos corremos un poco y le hacemos lugar, nos damos cuenta de que los números ya habían sido dados, que todos los turnos están ordenados.
martes, 8 de junio de 2010
Parashat Koraj II

Mientras en Guatemala se preguntan si el gigantesco hueco que se formo en una calle de su capital el 1 de junio es un caso aislado, al otro lado del globo, en China, han descubierto por lo menos 8 huecos que han aparecido durante las ultimas dos semanas. El ultimo fue el 4 de junio en en Beijing a las 12:25 am. Mide 6 mts de profundidad por 8 de diámetro.
lunes, 7 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
Es una pavada celestial (o crimen y castigo)
No saben lo contenta que estoy, a pesar de que el día pintaba mal, porque sin cafeína en sangre tener que firmar malas notas del colegio es solo un augurio de otro día mirándome al espejo preguntándome si es necesario que se noten en la cara las cosas que me han pasado.
Pero al abrir el blog exclamé: “maldición, va a ser un día hermoso”, porque de golpe supe que hoy podría decir lo que llevo quince mil palabras en Word intentado expresar, una idea que tengo atorada en la luneta y que hasta ahora solo logré liberar de a retazos hechos cenizas.
Así que a todos los que en estos días pensaron que estaba como una cabra cuando me escucharon decir que la inteligencia está sobrevalorada y que hay que navegar por la superficie de las cosas, les pido que tiren esas frases al recycle bin de la memoria y me den una nueva oportunidad para explicarme.
Lo que en verdad quería decir es que creo que la inteligencia está sobrevalorada y que hay que navegar por la superficie de las cosas.
Intuyo que todo surge de un mal entendido: que lo serio es lo profundo, que lo espiritual es angustiante y que estamos en el mundo para soportar el sufrimiento. Saben bien de lo que hablo, de esa vocecita interna que nos repite todo el tiempo “te has portado mal y mereces ser castigado”.
Pero eso no es Judaísmo, eso es vivir equivocado y confundir lo espiritual con lo espiritista. La oscuridad del pensamiento nos hunde y en las profundidades solo se puede tocar fondo. Para elevarse es necesario ir liviano.
Nos esforzamos demasiado para que todo resulte cuesta arriba (y que nadie vaya a pensar que nuestra vida es fácil) pero así lo único que hacemos es interferir en los planes de Hashem. Y no estoy hablando de las cosas que caen por su propio peso, estoy hablando de que al llevar cada cosa a la zona oscura nos privamos de disfrutar la luz que Hashem nos envía por su intermedio.
Es una herejía decir que está mal estar bien. La ausencia de Hashem sólo existe en nuestra imaginación. Todos conocemos el verdadero nombre de la tristeza, así que dejemos de reverenciarnos ante ella porque lo único que quiere es destruirnos.
lunes, 31 de mayo de 2010
Para demostrar qué previsibles somos las mujeres
Yo sé que el blog está raro pero hasta que Jannah no vuelva para darnos un zarpazo de santidad y Debbie no regrese con sus videos para darnos ganas de cocinar, tendrán que seguir conformándose con estos post que hago aparecer como conejos que salen de la galera.
Nuevamente usaré nuestros nombres clave para preservar el anonimato de mis amigas (que no tardarán en descubir qué número les ha sido asignado).
Tres, cinco y seis van a llegar tarde. El resto perderemos diez minutos eligiendo mesa. Empezaremos a mirar el menú sin prestarle la menor atención y el mozo vendrá varias veces a preguntar si ya hemos elegido. A una le costará decidirse porque no tendrá hambre. Dos pedirá ensalada. Tres un café y cuatro lo mismo más una torta. Lo que va a pedir cinco, me cuesta adivinarlo porque depende mucho del día que haya tenido. Seis cualquier cosa menos ensalada porque la tiene cansada y siete todavía no lo decidí pero siempre termina ganando mi adicción al café.
Después hablaremos un rato en serio, pero yo sobre temas serios no escribo, así que hago un salto al momento en el que cortamos abruptamente la cuestión profunda con un comentario acerca de la comida. Analizaremos el lugar, el ambiente y la atención. Una dirá que allí la llevó su marido en la primera cita, cuatro dirá que con lo poco que sale la tendríamos que haber llevado al Ritz, dos y cinco estarán encantadas del nuevo descubrimiento tan cerca de casa y tres dirá que le gusta porque es al aire libre rodeado de naturaleza, seis pedirá que la próxima viajemos a tel Aviv a cenar frente al mar y siete seguiré defendiendo que la mejor comida es un bagel.
viernes, 21 de mayo de 2010
En vivo y en directo
Me pregunto si podré escribir un post en seis minutos. Seis y cincuenta y siete es el horario de encendido de velas. Ahora son las seis y cincuenta y uno. Si no posteo algo este blog va a terminar pareciendo una recopilación de los “mejores momentos del año”. Voy a escribir en vivo y en directo, aunque sea con exceso de faltas de ortografía y escasez de coherencia.
Seis y cincuenta y cuatro: Pero eso si, en cuanto nuestros maridos nos quieren explicar algún tema de su incumbencia, ponemos el automático del los “si, ajá, claro, te entiendo”, y tenemos la audacia de ofendernos cuando reclaman nuestra atención en la mitad del relato porque nos pescaron mirando el reloj de reojo. “Pero si te estoy escuchando”, le decimos y repetimos la última frase, como si a esta altura alguien se dejase engañar por ese truco.
Seis y cincuenta y siete: Ya sé que no puedo generalizar, porque es verdad que hay actos increíbles de jesed, y hay gente que genuinamente se interesa en el otro y también Angelina va Dafur, pero todos sabemos lo difícil que es encontrar al alguien que nos escuche y gracias a eso se hicieron millonarios los psicólogos. Se les paga para eso. Y hablando de psicólogos, mi tiempo ha terminado y como suele suceder en esos caso, sin resolver el tema. Nos vemos en la próxima sesión. Shabat Shalom para todos.
martes, 18 de mayo de 2010
Que suene la música (no es un déjà vu, es el post de hace dos años)
Las últimas semanas han sido de una intensidad única. Hannah propuso un trabajo tan exhaustivo que llegaré a Shauvot mucho más cansada de lo que llegué a Pesaj. En estos días he intentado ser una heroína, reinar sobre mis emociones y ser inspiración para los otros. He salido al campo para admirar la majestuosidad de la creación, le he agradecido al portero por su trabajo y he reciclado papeles y botellas. Algunos días no me fue muy bien, porque dejar de quejarme, o resignar la última porción de pizza, para mí requiere un esfuerzo sobrehumano. Sin embargo, otros días me divertí intentado caminar de manera erguida, y a la vez no parecer arrogante, o reconociendo mi grandeza y mi insignificancia al mismo tiempo.A pesar de que todo lo hacía (religiosamente) día tras día, no podía evitar preguntarme para qué. Y la respuesta apareció en el libro “Living Inspired”. Allí el Rab Tatz trae una hermosa alegoría en donde compara la cuenta del omer con una experiencia musical. La música es la perfecta armonía de elementos individuales que se combinan para lograr una nueva entidad. El efecto no puede ser logrado sin tocar cada nota por separado, y cada una debe haber sido tocada en el momento correcto para que la música resulte. Las partes hacen el todo.
Al contar el omer fuimos construyendo el objetivo. Trabajamos en el proceso, en el camino y no en el resultado que acontece por sí mismo. La Torá nos comanda contar cincuenta días, pero nosotros contamos sólo cuarenta y nueve, porque el día cincuenta, Shavuot, es el resultado que trasciende por sí mismo ya que no es una unidad, es una totalidad que no está en el plano físico. Llega como un regalo, como resultado de la atención hacia las partes que permite que la Kedushá se manifieste.
Cada vez que nos concentramos en el trabajo específico del día, fuimos dando en la tecla correcta para crear una sinfonía. El día cincuenta deberíamos lograr dejar de ser el músico para convertirnos en la música.
Jag Sameaj para todos, nos vemos al pie del monte Sinai.
lunes, 17 de mayo de 2010
"Hoy son 48 días, que son seis semanas y seis días del Omer"

Debbie en su cocina - Cheesecake
domingo, 16 de mayo de 2010
"hoy son 47 días, que son seis semanas y cinco días del Omer"

sábado, 15 de mayo de 2010
La Megilat de Ruth
En la la época en la que gobernaban los Jueces (período de alrededor de 200 años desde 1230 a.e.c, momento en el que Ioshua conquista Canaán, hasta el establecimiento de la monarquía con el rey Saúl) hubo sequía y hambre en la tierra de Judá. Entonces un hombre de Bet Lejem llamado Elimelej emigró y se estableció en los campos de Moab junto con su mujer Naomi y sus dos hijos Majlón y Kilión.
Al tiempo murió Elimelej y sus hijos se casaron con mujeres moabitas —una se llamaba Orpá y la otra Ruth— y así vivieron unos diez años. Luego murieron también Majlón y Kilión y Naomi se quedó sin hijos y sin esposo.
Naomi decidió abandonar los campos de Moab porque se enteró de que el Señor había visitado a su pueblo y le había proporcionado alimento y emprendió el regreso en compañía de sus nueras.
En el camino, Naomi les dijo: “Váyanse, vuelva cada una a la casa de su madre… Que el Señor les dé un lugar para vivir tranquilas, en compañía de un nuevo esposo”. Y las besó. Pero ellas prorrumpieron en sollozos y le respondieron: “No,volveremos contigo a tu pueblo”. Naomi insistió: “Regresen, hijas mías. ¿Por qué quieren venir conmigo? ¿Acaso tengo aún hijos en mi seno para que puedan ser sus esposos? Vuélvanse, hijas mías, vayan. Yo soy demasiado vieja para casarme. Y aunque dijera que todavía no perdí las esperanzas, que esta misma noche voy a unirme con un hombre, y que tendré hijos, ¿esperarían ustedes hasta que ellos se hagan grandes? ¿Dejarían por eso de casarse? No, hijas mías; mi suerte es más amarga que la de ustedes, porque la mano del Señor se ha desatado contra mí”.
Ellas volvieron a prorrumpir en sollozos, pero al fin Orpá despidió a su suegra con un beso, mientras que Ruth se quedó a su lado. Naomi le dijo: “Mira, tu cuñada regresa a su pueblo y a sus dioses; regresa tú también con ella”.
Pero Ruth le respondió: “No insistas en que te abandone y me vuelva, porque dondequiera que tú vayas yo iré, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, yo moriré y allí seré sepultada;… sólo la muerte nos separará.”
Entonces Naomi y Ruth la moabita caminaron juntas hasta Bet Lejem y la llegada de Naomi conmocionó a toda la ciudad. Las mujeres exclamaban: “¿Será ésta Naomi? Y ella respondía: “No me llamen más Naomi; díganme Mará, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura. Partí llena de bienes y el Señor me hace volver sin nada.” Cuando llegaron a Bet Lejem comenzaba la cosecha de la cebada.
Naomi tenía, por parte de su esposo, un pariente muy rico llamado Boaz. Ruth, la moabita, dijo a Naomi: “Déjame ir a recoger espigas al campo, detrás de alguien que me haga ese favor”. Entonces Ruth se puso a recoger espigas en el campo, detrás de los que cosechaban, y tuvo la suerte de hacerlo en una parcela perteneciente a Boaz.
En ese preciso momento, llegó Boaz quien preguntó al capataz: “¿De quién es esta muchacha?” El capataz le respondió: “Es una joven moabita que volvió con Naomi de los campos de Moab”.
Entonces Boaz dijo a Ruth: “No vayas a recoger espigas a otro campo ni te alejes para nada de aquí; quédate junto a mis servidores. Me han contado muy bien todo lo que hiciste por tu suegra después de que murió tu marido, y cómo has dejado a tu padre, a tu madre y tu tierra natal, para venir a un pueblo desconocido. Que te recompense con creces el Señor, el Dios de Israel, al que has acudido para refugiarte bajo sus alas”.
Y Boaz ordenó a sus servidores que sacaran algunas espigas de las gavillas y las dejaran caer para que ella las recoja. Así Ruth estuvo recogiendo espigas hasta el atardecer. Cuando volvió a la ciudad con su suegra llevando los granos, Naomi le preguntó: “¿Dónde has ido hoy a recoger espigas?
¡Bendito sea el que se interesó por ti!”. Ruth le contó había estado trabajando en el campo de un hombre llamado Boaz. Naomi exclamó “¡Bendito sea de parte del Señor, que no deja de manifestar su bondad ni a los vivos ni a los muertos!”. Y añadió: “Ese hombre es pariente cercano nuestro, es uno de los que tienen el deber de responder por nosotros”.
Ruth siguió recogiendo espigas con las servidoras de Boaz hasta que terminó la cosecha de la cebada y del trigo. Mientras tanto, vivía con su suegra.
Naomi dijo a Ruth: “Hija mía, yo quisiera conseguirte un lugar seguro, donde puedas ser feliz. Por otra parte, Boaz, el hombre con cuyas servidoras estuviste, es pariente cercano nuestro. Esta noche él estará aventando la cebada en la era. Lávate, perfúmate, cúbrete con tu manto y baja a la era. Cuando se acueste, fíjate en el lugar donde él esté acostado; entonces ve, destápale los pies y acuéstate allí. Después él mismo te indicará lo que debes hacer”.
Ruth bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. Boaz comió y bebió, y se puso alegre. Luego fue a acostarse junto a la parva de cebada. Ella fue sigilosamente, le destapó los pies y se acostó.
A eso de la medianoche, el hombre se despertó sobresaltado, y al incorporarse, vio que había una mujer acostada a sus pies. “Y tú, ¿quién eres?”, le preguntó. “Soy Ruth, tu servidora, respondió ella; extiende tu manta sobre tu servidora, porque a ti te toca responder por mí”. Él exclamó: “¡Que el Señor te bendiga, hija mía! Tú has realizado un segundo acto de piedad filial, mejor que el primero, al no pretender a ningún joven, ni pobre ni rico. Haré por ti todo lo que me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe muy bien que eres una mujer decidida. Es verdad que a mí me toca responder por ti, pero hay otro pariente más cercano que yo. Pasa aquí la noche; y mañana, si él quiere ejercer contigo su derecho, que lo haga; de lo contrario, lo haré yo. Te lo juro. Acuéstate hasta que amanezca”.
Ruth se levantó a la hora en que un hombre todavía no puede reconocer a otro, porque Boaz no quería que se supiera que la mujer había venido a la era. Él le dio media bolsa de cebada y puso la carga sobre los hombros de Ruth. Ella regresó a la casa y le contó a su suegra todo lo que el hombre había hecho por ella.
Boaz subió hasta la puerta de la ciudad y cuando pasó por allí el pariente del que había hablado antes, llamó a diez ancianos de la ciudad. Ante ellos, Boaz dijo a su pariente: “Naomi ha vuelto de los campos de Moab y ha puesto en venta la parcela de nuestro pariente Elimelej. Me ha parecido bien informarte de esto y sugerirte que la compres en presencia de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres ejercer tu derecho a redimir, puedes hacerlo; de lo contrario, dímelo para que yo lo sepa. Tú eres el primero que puede ejercer ese derecho, y después vengo yo”. El hombre le respondió: “Está bien, lo haré”.
Boaz añadió: “Pero si le compras a Naomí la parcela de campo, también tendrás que casarte con Ruth, la moabita, esposa del difunto, a fin de perpetuar el nombre de este sobre su patrimonio”. Él respondió: “En esas condiciones yo no puedo comprar, porque perjudicaría a mis herederos. Ejerce tú mi derecho, porque yo no puedo hacerlo”. En Israel existía antiguamente la costumbre de quitarse la sandalia y dársela al otro para convalidar los convenios de rescate o de intercambio.
Esta era la manera de testificar en Israel.
Por eso el pariente dijo a Boaz: “Adquiérela para ti”, y se quitó la sandalia. Entonces Boaz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: “Ustedes son hoy testigos de que yo compro a Naomi todas las posesiones de Elimelej, de Kilión y de Majlón. También son testigos de que tomo por esposa a Ruth, la moabita, que fue mujer de Majlón, para perpetuar el nombre del difunto sobre su patrimonio y para que ese nombre no desaparezca de entre sus hermanos”.
Toda la gente que estaba en la puerta de la ciudad y los ancianos respondieron: “Somos testigos. ¡Que el Señor haga a esta mujer semejante a Raquel y a Lea, las dos que edificaron la casa de Israel!
Que el Señor te dé una descendencia por medio de esta joven, para que tu casa sea como la de Peres, el hijo que Tamar dio a Judá”.
Boaz se casó con Ruth y se unió a ella. El Señor hizo que ella concibiera y diera a luz un hijo. Entonces las mujeres dijeron a Naomi: “¡Bendito sea el Señor, que hoy no te deja faltar quien responda por ti! Su nombre será proclamado en Israel. Él te reconfortará y será tu apoyo en la vejez, porque te lo ha engendrado tu nuera que te quiere tanto y que vale para ti más que siete hijos”. Naomi tomó al niño, lo puso sobre su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas le dieron un nombre, diciendo: “Le ha nacido un hijo a Naomi “, y lo llamaron Obed. Este fue el padre de Ishai, el padre de David.
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Fuente: jccenters.org
Eyjafjallajokull Volcan Iceland
"Hoy son 46 días, que son seis semanas y cuatro días del Omer"

jueves, 13 de mayo de 2010
"Hoy son 45 días, que son seis semanas y tres días del Omer"

Tefila Para los Hijos - Erev Rosh Jodesh Sivan
Hay un minhag de decir una tefilá para los hijos en Erev Rosh Jodesh Sivan. Se puede recitar en cualquier otro momento también. La fuente de esto es el HaKodosh Shlah (Mesechta Tamid, Ner Mitzvá), donde dice:
"Hay obligación de rezar y pedir a Hashem por todas las necesidades que tenemos, en cualquier momento, porque todo viene de Él. Las personas deben tener especial cuidado de rezar para que sus hijos sean "kosher" para siempre. Mi corazón me dice que un momento propicio para ello es Erev Rosh Jodesh de Sivan, porque ese es el mes en que recibimos la Torá y se nos llama "hijos de Hashem nuestro D-os. Vale la pena para el hombre y la mujer ayunar y hacer teshuvá."(En realidad, es Yom Kippur Katan)
La tefilá del Shlah fue escrita por Reb Shabsei Sofer de Premishla, un talmid de Levush, y se puede encontrar aquí (con una traducción al Inglés)
Nuestro amigo Mickey Gelerstein quien envía un mail diario con material para estudiar en mérito de refuá shlemá le jolei Israel (les aconsejo suscribirse porque sus mails son buenísimos) también nos facilitó la traducción al castellano que pueden encontrar aquí.
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Fuente: ZCHUS AVOS YOGEN ALEINU
miércoles, 12 de mayo de 2010
"hoy son 44 días, que son seis semanas y dos días del Omer"

Guevurá de Maljut
Rigor del reinado
“Si una persona ve que cosas “malas” le suceden debe examinar sus acciones” (Barajor 5a)
Guevurá de maljut lleva a una persona al entendimiento de que todo lo que pasa en el mundo viene de H”. Cualquier cosa mala que le ocurra es por una razón. Es un mensaje directo de D´s y permite a la persona examinar que áreas de su vida necesita mejorar.
PUNTOS DE ACCIÓN
CON D´S
Reconoce la justicia de todo lo que te sucede. Acepta el yugo del reinado de D´s
CON LOS OTROS
Si te has comprometido a hacer algo por alguien, no lo postergues - hazlo hoy!!
CONMIGO MISMA
No quieras algo que no es tuyo. H" te ha dado las herramientas físicas, emocionales y espirituales que tu necesitas para servirle a Él.
No te permitas ponerte de mal genio. SI necesitas disciplinar a tus hijos, o estar en desacuerdo con alguien, asegurate que no sea personal. Disciplinar a los niños debe ser simplemente por el bien de ellos no porque te hacen enfadar. Si tienes que "discutir" con alguien hazlo porque piensas que ha cometido un error y no porque te sientes insultada o porque no puedes aceptar que has sido tu la que ha cometido el error.
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