miércoles, 16 de enero de 2008

Tratando de crecer I (Conócete a ti mismo)

Cuando me invitaron a participar en este blog, propuse dedicarme a las mitzvot bein adam leJaveró, por lo tanto, como sucede en general, comenzaré refiriéndome a un tema que no tiene relación directa con el prójimo y que tampoco es una mitzvá: “Conócete a ti mismo”
En realidad, nuestra obligación es conocer a Hashem: "Conoce al Dios de tu padre, sírvelo a Él con todo tu corazón y el deseo de tu alma", pero el Rab. Ginsburg nos presenta las siguiente situación: “Para conocer a Dios, el hombre debe conocerse primero a si mismo, porque en cada judío hay un alma que debe ser considerada parte de Dios. Al conocer una parte, podemos conocer el todo. La tarea del hombre es, entonces, descubrir la Divinidad oculta en su interior.”
O sea que el camino para conocer a Dios es conocerse a sí mismo, pero entonces, me pregunto, ¿cuál es el camino para conocerse a sí mismo?
Empiezo buscándome en lo que hago, en lo que pienso, en lo que siento. No, por allí no estoy, pero me acerco, porque quizá me sorprenda en cómo hago lo que hago, cómo pienso lo que pienso o cómo expreso lo que siento. Pero en mi caso, esto no siempre revela la Divinidad oculta, ¿será posible que a veces sea y a veces no sea?
A esta altura (veinte renglones) me doy cuenta de que el camino, debe ser recorrido en soledad, así que mejor los dejo a ustedes con su tarea, y yo seguiré con la mía. Eso si, espero que la próxima vez que nos veamos, cada quien sea cada cual, porque La Tora dice que Dios creó el mundo para tener un hogar en los mundos inferiores y es nuestra obligación no dejarlo sin techo.

1 comentario:

Ser y no ser: he aquí el poema dijo...

BUENISIMOOOOOOOOOOOOOOOO!!! ME ENCANTO!