




Luego se acercó la letra Reish, la cual solicitó: “Por favor, Hashem, crea tu mundo a trevés de mí ya que soy el comienzo de Tu nombre Rajum y también la inicial del término hebreo refua -curación-. “Es cierto, respondió el Creador, aunque también eres la inicial de las palabras rá -malo- y rashá -malvado-…”

Luego llegó la letra Kuf, y dijo: “Señor del Universo, es mi más ferviente deseo que crees tu mundo a partir de mí, ya que con mi nombre te proclamarán a Ti tres veces en el mundo venidero, tal como está escrito: “Kadosh, Kadosh. Kadosh, Hasem…”. Sin embargo, Hashem le respondió: “Me resulta imposible acceder a tu petición ya que también contigo llegarán las maldiciones -klalot- en los días del diluvio” (Job 24:18)

La primera en aproximarse fue la letra Tav, y dijo: “Señor del Universo. Mi deseo es que crees a tu mundo a partir de mí, ya que conmigo estregarás la Torá a Moshé”, yal como esta escrito en Deuteronomio: “La Torá - Torá tzivá- fue ordenada a Moshé…”. D´s le respondió: “Dentro de tres mil trescientos seis años, cuando el Templo sea destruido, ordenaré que se coloque sobre las frentes de los sabios la letra Tav, y cuando llegue al ángel destructor para castigar a los pecadores verá la letra Tav sobre sus frentes y se marchará sin siquiera vacilar, desistiendo de su intención…”
Luego se presentó la letra Shin ante el Creador, e imploró: “Por favor, Hashem, crea el mundo a través de mí, ya que soy la inicial del Tu nombre Shakai”. El Creador le respondió: “No podré aceptar tu demanda, ya que las palabras hebreas shav (vano) y shaker (mentira) comienza con la letra Shin. Además, considerando que la mentira no tiene base, ¿Cómo habría de crear el mundo utilizando una letra carente de pies?…”
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El Calendario Cabalistico. Ben Itzjak
Antes de empezar quiero advertirles que en este post voy a hablar mucho de ustedes, amigas, así que tendría que ir buscando alguna manera para diferenciarlas, porque si bien todas me han dado permiso para contar nuestro encuentro, muchas me han amenazado con revelar mi verdadero nombre si yo usaba el de ustedes. Pero entiendan, necesito definirlas de alguna manera ¿qué les parece según sus talentos?: “la estrella de la canción” “la estrella de la cocina” o “la estrella de la medicina” ¿no? No les gusta. ¿Y si probamos con las nacionalidades?: “más argentina que chilena aunque no te guste” o “¿cómo haces para discutir en portugués?” ¿tampoco?, entonces tendría que recurrir al carácter: “la que no logras que se enoje ni ahí” o “la que te inspira hasta desde la vereda de enfrente” ¿menos? Pero chicas, ¿nada les viene bien? entonces seremos simplemente 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8.
Y el show de 3 y 6 tratando de calmar a la beba de 2: “Ahí viene mami” “ahí viene mami” dicho 6739 veces en distintos tonos y toda la charla que gira en torno a la llegada o no de la madre a la mesa, que nunca se enteró lo que había suscitado su ausencia y llega muy campante señalando su bandeja: “esto lo paga el sabor del rimón ¿no?”
Y aunque en los siguientes minutos dijimos milmillonesdeveces el nombre “Iemima” seguimos sin decir nada muy interesante y saltamos de tema en tema: “como volver en teshuvá y no morir en el intento”, “el miedo de que la pollera se quede enganchada y no nos demos cuenta” “antes de los cuatro meses, el bebe no desarrolla alergias” “los hijos que se chupan el dedo” y “pelucas y peluqueros”.
Así que amigas, si alguna de ustedes me puede explicar a causa de qué mientras nos poníamos los abrigos y salíamos de esa cafetería nos sentíamos tan contentas y tan llenas de vida. Si me puede explicar por qué misterio de la creación esos recreos nos llenan de fuerzas por varios días, y cómo es que de allí siempre salimos mejores madres y esposas… se lo agradecería.
El día que me di cuenta de que había dejado de comer milanesa a la napolitana y que prefería pasar por la ieshivá aunque fuese la hora de la novela de Andrea, tuve que aceptar que mis predicciones habían fallado, porque a pesar de que en su momento “te apuesto lo que quieras a que yo nunca llego a ser así de religiosa”, ese día tuve que reconocer que mis amigos, mi ropa y hasta las ollas de la cocina habían cambiado.
A todos los baalei teshuvá nos llega el instante en el que nos decimos “el que fui ya no soy” y ese es el momento de “la limpieza del placard”, una tarde en la que rompemos las fotos en Punta o en Cancún, quemamos cartas y tiramos los pantalones de cuero. Yo ese día junté todos mis escritos personales y los guardé en una caja de cartón que cerré con cinta de embalar para sellar la idea de no volver a abrirla jamás. Lo pasado pisado, me dije, shalom ve lo leitratot.
Sé que quieren que les cuente lo que dicen esos papeles amarillentos, pero créanme que no vale la pena porque no son más que el blog de una adolescente de hace veinte años: unos mensajes al futuro cargados de emociones en bruto; algunas veces, proféticos: “si mientras estás leyendo esto, tienes puestos zapatos acharolados, eres una frívola sin retorno”; otras veces categóricos: “ama de casa nunca, ama de casa jamás”; y en la mayoría de los casos, cruciales: “si no vas a hacerlo bien, no lo hagas”.
Este ice tea es el mejor de todos. Ni muy dulce, ni muy agrio. Ni fuerte, ni liviano. Este es el perfect one. Lo pueden tomar como bebida diaria, o hacerlo especial para Shabat. Lleva: 
Ultimamente me la pasé escribiendo y borrando comentarios en los post, es que no quería ser la típica aguafiestas. El último que escribí y borré decía: “cheeeeeeeeeeeeeeee ¡Extraño a la que pidió una silla cinco minutos antes de que termine neila!" y obviamente lo borré porque pensé: o lo captan al segundo o tal vez se queden mirando la pantalla preguntándose que me estará pasando.
Entonces prefiero escribir así y contar esta extraña semana en la que esperé cada día que alguien escribiese dos renglones con los que me pudiese sentir identificada.
Y no es que no me guste el mate y la charla de amigas, pero yo que sé... todas tan conectadas y yo andaba con los cables pelados.
Para que se den una idea: el último shabat de januca, el más luminosos y conectado, prendí las velas de shabat sobre la hora, discutí con mi marido (shalom al shalom bait por ese día), me equivoqué diciendo iaale ve iabo en todas las seudot pensando que era rosh jodesh y cuando estábamos comiendo el postre de la seuda del sábado me vengo a enterar de que el atún del pionono era bishul goi.
Se imaginarán que terminé con el pionono y todas las petilot atragantadas en mi garganta preguntándome qué había pasado...
Nunca me senté media hora frente a las velas, ni siquiera cinco minutos...
Y recién ayer, cuando mi cuñada me preguntó cómo había estado januca, pude mirar para atrás y decir: ¡increible!
Porque vi que absolutamente todo lo que hay en mi vida hoy es un nes. Porque Haksdosh baruj Hu con su máximo amor me trajo de la mano hasta aquí y el vidrio de la ventana de mi casa estaba tapado de stikers y pegatinas de januca y la casa llena de dibujos e hice latkes por primera vez y mis sobrinos prendieron velas de januca en mi casa por primera vez en sus vidas y el cumpleaños de mi hija estuvo lleno de sebivones y disfraces y juegos de januca.
Y si, no tuve el final que esperaba.
Baruj Hashem yo no soy la que escribe cómo son los finales, y como dijeron por ahí, todavía estamos en camino.
Shabat Shalom para todas
Andi

Mientras voy limpiando los vidrios de las ventanas salpicados de aceite y recolectando las sufganiot mordidas que encuentro en el camino, me pregunto qué me dejó el último jánuca (aparte de mess gadol haia po) ¿qué sumé? ¿qué adquirí? (más allá de la nueva colección de sevibonim) ¿qué nueva zona de mi vida se iluminó con estas velas? ¿hoy puedo decir que fue un jánuca más? ¿o es que repentinamente me queda un jánuca menos?