lunes, 11 de mayo de 2009

Y ahora ¿quién podrá defenderme?

El otro día alguien me preguntó si lo que escribo es lo que parece o todo lo contrario. Como quedé perdida ante la ambigüedad sintáctica, pedí una explicación y lo que siguió fue una descarga de palabras tan rápida que sólo logré interpretar algunas frases: “Que si me parece bien dar esa imagen de la mujerjudíaortodoxa. Queesanoeslaverdadera mujerjudíaortodoxa. Que xkdfjdifJilulHashemcfg, eidkhacermelagraciosa acostadelamujerjudíaortodoxa.

Aunque también me pareció escuchar que sólo fue el vaso que rebalsó la gota, toda esta confusión fue generada por mi último post, porque parece que le molestó que cuente que cinco mujeres judías ortodoxas se sentaron a comer brownies mientras analizaban sus vidas.

Mi autoridad doméstica me da derecho a ser dueña de las palabras que publico, (pero no de cómo se leen). Me da derecho a utilizar cierta licencia artística (llámenme licenciada) para contar algo de la manera que mejor me parezca. Ser una mujer judía ortodoxa me da derecho a escribir sobre mí misma. Y mis amigas, mujeres judías ortodoxas me dan derecho a escribir sobre ellas. Y mis vecinas, mujeres judías ortodoxas me prestan azúcar y huevos cuando tengo que terminar una torta.

No voy a negar que muchas veces dude de lo que escribo, aunque me tranquiliza saber que en general sólo lo leen Andi, Shuly, Jaia y Rita. Otras veces me pregunto si se entiende. Por ejemplo: ¿se entendió que en aquel post quise contar que el excesivo esfuerzo, el descuido personal, el negativismo, los malos modelos aprendidos y la falta de perspectiva es lo que nos aleja de una vida llena de felicidad?

Y ya que pasamos por aquí, digamos que todo esto está relacionado con el trabajo del día  (no contaban con mi astucia), y que hoy es lag baomer y entre otras cosas es el día en que los alumnos de Rabi Akiva dejaron de morir a causa de la epidemia que Hashem les envió porque no mostraban respeto el uno hacia el otro. Así que aclaro (aunque oscurezca) que lo que quise decir en aquel post era que es importante respetarnos a nosotros mismos a pesar de nuestras imperfecciones, que tenemos que arrancar de raíz ese continuo descontento porque sólo una persona que se siente bien consigo misma puede cumplir la mitzvá de respetar a su prójimo como a sí mismo (Ahavat Maisharim, p.109, leído en “Calm Down” de Miriam Adahan).

Y eso es todo amigos, muchas gracias (no hay de queso, nomás de papa).

5 comentarios:

andi dijo...

Gracias Judy again and again!
Entre tantas cosas porque cada vez que te leo me siento acompañada como mujer, como judía y como ortodoxa.
y por permitirme reirme de mi misma (fundamental!), y por hacer que vuelva a "mi lugar" cuando me pierdo, y por conectarnos a tantas de nosotras..
Si, si, soy fan, ya se, y?
un beso grande!

Mónica dijo...

Querida Judy,

a mi me parece muy interesante lo que escribes y creo que tiene su chiste hacerlo de un modo ágil y ameno, pues requiere inteligencia y conocimiento.

Me topé con este blog hace tiempo y debo confesar que soy fan, a pesar de que no soy judía.
Creo que con todo y las diferencias en tradiciones, el ser humano tiende a buscar aquello que le ilumine los pasos y le traiga esperanza. A mi me gusta leerte porque a pesar de la distancia de forma - que es oportunidad para mi de aprender-, la de fondo es tan pequeña que creo que más que separar, hermana.
Ya ves, quizás no termine de entender todavía el sentido de una vaca roja, pero me queda claro que respetarse uno mismo y elegir un camino de libertad es condición de posibilidad para respetar a los demás, crecer y coolaborar para que este mundo dé lo mejor.

Un abrazo desde México.

Moni.

Judi dijo...

Andi, hola
Gracias a vos porque siempre que estoy escribiendo mis post me acompañas… me pregunto: ¿esto a Andi le gustaría? ¿Andi lo entendería?
Hablando de conectarnos… mañana en el blog nos conectaremos con una “nueva” amiga… no te lo pierdas.
Te mando un beso
¿Para cuando un post desde Argentina?

Monica, antes que nada, gracias por darte a conocer. Se puede leer sin comentar pensando que no importa lo que uno diga. Pero la verdad es que un comentario como el tuyo hace una diferencia. No por la parte de los halagos (aunque te los agradezco), sino por hacernos sentir que podemos compartir a pesar de la distancia y las diferencias.
Por otra parte, te confieso que yo tampoco termino de entender el sentido de la vaca roja :D
Un abrazo desde Jerusalén

Dafna dijo...

noooo Judy, yo le agradezco a esa persona que te hizo sacar todas esas palabras de adentro... increible (aunque creo que uso muy amenudo esta palabra cuando hago un comentario).
Me encanto, como si la mujer judia ortodoxa, me da mucha risa lo que escribis, digo porque es gracioso identificarse con lo que otro escribe y me encuentro cada vez que leo tus post sonriendo (disimuladamente proque sino en el trabajo van a pesar que estoy loca, aunque quizas algo de eso hay:)y afirmando con la cabeza.
bueno dale para adelante, asi como escribis vos.
besos

Judi dijo...

hola Dafnita... ve emet gracias, sos calladita (en el blog), pero cuando hablás lo hacés en el momento justo. Nada me gusta más que saber que alguien se siente identificado con lo que me pasa y mucho mejor si logré generar una sonrisa

besosss