jueves, 17 de abril de 2008

El sabor de la liberación

Cada año por esta época, después de tanto ¡scruch slurp splash!, cuando me siento a tomar un café en mi cocina del futuro (porque en el futuro todo será de aluminio y todos iremos vestidos de plateado) parezco flotar por el espacio, me siento una pluma. Y ahí es cuando me doy cuenta de que estuve en la luna, porque mientras limpiaba para eliminar el jametz no atiné a recordar que lo que en realidad estaba haciendo era eliminar el jametz interno.

Hay una interpretación muy conocida en donde el jametz es comparado con la arrogancia. El jametz es masa leudada y la arrogancia es lo que infla el ego de la persona. Y parece que mientras uno está fregando las profundidades de las alacenas, la esponja también va limpiando la alacena interna. Y que mientras uno está arrasando la heladera, el trapo nos va liberando de lo que muchas veces, pero en otro sentido, nos hace arrasar con la heladera.

Esta noche será bedikat jametz. La primer mishná en Pesajim dice que uno debe buscar jametz en todos los lugares en donde el jametz haya tenido posibilidad de ser introducido. Una habitación en donde no se haya entrado con jametz no necesita ser inspeccionada. Basándonos en que el jametz es la arrogancia, ¿dónde debe buscarla uno? No en el otro, en donde muy difícilmente la hemos insertado, sino que uno debe buscar la arrogancia que ha incrementado su propio ego. Hoy por la noche nuestro trabajo no será encontrar el jametz en la casa del vecino, nuestra obligación será encontrar y destruir el jametz en nuestra propia casa.

Para hacerlo se acostumbra utilizar una cuchara de madera, una pluma, y una vela. Se realiza la inspección a la luz de la vela y cada miga que se encuentra se va juntando en la cuchara y todo esto se coloca en una bolsa para quemarlo a la mañana siguiente. Todo se tira al fuego, la cuchara, la pluma y la vela. La pregunta que nos hacemos es: ¿por qué la vela?, la vela no ha tenido ningún contacto con el jametz. La respuesta que nos dan los sabios es que la vela fue la que iluminó cada rincón para encontrar lo negativo, y que tal objeto, que ilumina sólo para encontrar el mal, ciertamente debe ser tirado al fuego.

Y es aquí en donde a pesar del cansancio, de las manos lastimadas, del olor a lavandina estoy contenta, porque la limpieza de pesaj me dejó un montón de trapitos sucios para eliminar. Y como por arte de magia también se relacionó con el tema de cómo no se debe juzgar al prójimo para mal.

Les deseo a todos que tengan un pesaj kasher ve sameaj. Y que podamos disfurtar del sabor de la liberación.

No hay comentarios: